El primer
recuerdo que tengo sobre astronomia, se lo debo a mis padres. En verano,
paseabamos hasta las afueras del pueblo, hacia una fuente llamada
"el pocillo", donde nos tumbabamos mirando al cielo, intentando
cazar alguna estrella fugaz con la que pedir un deseo. En "el
pocillo" aprendi a reconocer mis primeras contelaciones, la osa mayor
o "el carro de santiago", la estrella polar, y la via lactea ó
"el camino de santiago". Yo tenia 8 años y todo aquello me parecia
fascinante, como era posible que las estrellas pudiesen moverse y lo hiciesen
todas las noches.
Quedé tan
fascinado de aquellas noches de verano, que ese mismo año recibi el famoso
"astronova", con el cual me pasaba las horas muertas, montando y
desmontando el telescopio. Ansiando que llegase la noche a mi terraza con la
que poder dar uso a mi nuevo regalo.
Años mas
tarde, volvi a interesarme por la astronomia, empece por leer libros de
divulgación cientifica sobre astrofisica, articulos del origen del universo, a
ver documentales de los planetas, y poco a poco de esta manera empezaba ha
nacer el mí, una curiosidad por conocer más del cielo y del cosmos.
Continue
durante largo tiempo con mis libros divulgativos, y los documentales, hasta que
decidi dar el siguiente paso. Sucedio despues de visitar el cosmocaixa de
barcelona, y salir maravillado por todo aquello, fotografias de Marte,
proyecciones en la cupula, leyes de fisica. Realicé un curso de astronomia
y astrofisica, que se impartia en la cupula del planetario de madrid, lo cual
me situo bastante, en lo referente a lo que queria hacer a partir de ese
momento y lo que podia hacer. Después de esto me puse en contacto con alguna
asociacion, con la que salir, para conocer todo este mundillo y seguir
aprendiendo.
Al
principio, como todas las primeras veces, habia una mezcla de curiosidad y
nerviosismo, junto con una pizca de inseguridad. Cuando hablas con la gente y
les comentas que te vas a ver estrellas con astronomos, parece que les
estuvieses contando que te vas ha unir a una secta.
El día del
encuentro estaba algo nervioso, siempre habia tenido la idea preconcebida
de que un astronomo, era una especie de erudito de cincuenta
años, con el pelo blanco, barba y gafas, cubierto en montañas de libros.
Cuando nos fuimos presentando, esa idea se extinguio al descubrir a gente de lo
mas normal y afable.
Una vez, en
el lugar de la observación cuando ví la cantidad de personas, todas dispuestas
a ayudarte es tus dudas sobre telescopios, charlando sobre los cielos y
ofreciendote un cafe calentito, surgió en mí un sentimiento de compenetración,
debido al buen ambiente que se distinguia. Como es posible que personas, a las
que no conoces de nada te reciban con los brazos abiertos y te traten como si
fueras uno más de ellos desde el principio,
Las
sensaciones de la noche iban en aumento, el cielo era inmejorable,
se distinguias perfectamente miles de estrellas, y lo mejor estaba
por llegar, cuando me ofrecieron poder obserbar el cumulo de hercules. Una
sensación de desconcierto y admiracion me invadio, pocas veces me había
pasado algo así, miraba hacia la constelacion de hercules extrañado, con la boca
abierta y volvia a mirar por el ocular, me falto exclamar un "vallaaa,
realmente esta ahí". Estaba viendo por primera vez un cumulo de
estrellas, y era algo extraño, porque hay una pequeña parte de tí
indredula que no se lo cree del todo, hasta que no vuelves a mirar y empiezas a
tomar conciencia de que realmente esta ahí y es real.
De aquella
memorable noche, me quedo con dos cosas, la primera, lo bien que me sentí
rodeado por la gente tan maravillosa que conocí y
compartiamos aficción. Lo segundo la sensación de armonia, cuando
contemple por primer vez el cumulo de hercules. Cada vez que miro a traves del
ocular, recuerdo aquella sensación y es la culpable de que quiera
salir noche tras noche, para sentirme arropado por algo tan esplendido
como estar bajo las estrellas.