CUANDO SEA MAYOR QUIERO SER ASTRONAUTA
Susana Cobos García
Esa era mi frase favorita, “quiero ser
astronauta y trabajar para la NASA”.
Este ha sido siempre el sueño de
mi vida.
Me hubiera gustado estar entre las mujeres
astronautas elegidas por la NASA durante la era
espacial. Pocas mujeres en la
historia de la humanidad han soñado poder llegar tan lejos.
Sally Ride, licenciada en Ciencias Físicas y
Astronáuticas por la Universidad de Stanford (California). Un buen día la llamaron de Houston, y la NASA
le anunciaba su situación de disponibilidad para formar parte del selectísimo
grupo de astronautas de la agencia espacial norteamericana. Su primer impulso fue preparar las maletas y
salir al día siguiente ¡y quien no!
Por 1981 dio su salto al espacio.
Rhea Seddon, doctora en medicina. Trabajaba como médico residente en un
hospital militar en Memphis. También fue
seleccionada.
Judith Resnik, Ingeniera eléctrica. Para ella, ser astronauta no era el sueño de
su vida pero se preparó tanto física como intelectualmente. Hizo gran amistad
con el astronauta Michael Collins del Apolo 11.
Sus intenciones en la vida son marchar hacia delante siempre y desde el
momento que fue seleccionada, marchar hacia arriba.
Catherin Sullivan no quería ser astronauta, su preocupación fue
salvar un poco la tierra. “La exploración espacial solo tiene significado si no se realiza como
evasión de los problemas de aquí abajo”.
Ella pensaba en las aventuras espaciales desde que el hombre pisó la
Luna. Quería ser la primera mujer en
llegar a Marte. Está doctorada en
ciencias Geofísicas y Geología Marina.
Shanon Lucid, tres hijos. “Lo
que más me ilusiona de mi nueva carrera de astronauta es tener treinta años más
y desde mis canas y mi silla mecedora poder recordar los momentos de excitación
cuando, años atrás, me paseaba cerca de las estrellas”.
Ella fue la primera persona que hace años
escribió un ensayo célebre, aconsejando a la Nasa la adquisición de mujeres
para su programa espacial bajo idénticas condiciones y exigencias que los
hombres. Se licenció en Bioquímica. Por ser mujer, fue rechazada como piloto
comercial y por caprichos del destino, fue seleccionada por la NASA.
Anna Fisher, doctora. “Después de las primeras exclamaciones de sorpresa, miré a mi marido
Bill, y le dije que me apretara fuerte contra su pecho. Si no contaba con él y con todo su apoyo
moral, no sabría qué hacer”. Los dos
compitieron por ser seleccionados y ella lo consiguió. Desde los doce años su ilusión fue ser
astronauta, aunque sus deseos no eran muy comentados entre sus amigos para que
no la tomaran por chiflada.
Imaginaros, para el programa espacial de 1980
de la NASA, se presentaron seis mil candidatos, de los cuales fueron
seleccionados treinta y cinco para ser astronautas, de los cuales seis eran
mujeres y de esas seis, tuvieron la suerte de ser elegidas como pioneras del
espacio, dos:
Anna Fisher (médico de urgencias) y Judy
Resnik (Ingeniera eléctrica).
Se entrenaron duramente durante dos años y
por fin en 1980 comenzaron los viajes espaciales de ida y vuelta entre la
tierra y las estaciones espaciales. La
NASA tenía previsto enviar 60 naves espaciales desde 1980 a 1985, cada una con
siete miembros. Estos equipos que fueron
formados en aquella era espacial, las mujeres fueron pioneras.
Por desgracia para Judy Resnik este sueño tan
envidiado por muchos acabó con su vida en el accidente del trasbordador
espacial Challenger en 1986.
Lucid fue la última de estas mujeres que se
mantuvo en servicio activo con su último vuelo en 1996, pasando 180 días en la estación
MIR; después se retiró como sus otras compañeras.
La astronauta Anna Fisher tuvo su único vuelo
en noviembre de 1984, a bordo del Discovery, en la misión STS-51A. Fisher
(quien estuvo casada con el astronauta William Fisher) volvió al servicio activo en 1996 y desde
entonces trabajó en distintos ámbitos del programa espacial tripulado, cosa que
le valió un puesto para participar en una misión del transbordador rumbo a la estación espacial internacional. Con sus casi 60 años (los tendrá cuando
vuele) está asignada a la misión STS-129, un vuelo logístico a la ISS previsto
para octubre de 2009.