BELLEZA EN LOS FENÓMENOS DE INTERPOSICIÓN EN EL COSMOS
José Ignacio Jiménez Maroto
La Tierra: nuestro observatorio interno en el Universo
El Universo suele ser conceptuado desde un punto de vista global, compuesto por objetos cuyo comportamiento se atiene a los criterios dictados por las leyes físicas de la Gravitación Universal, y, en particular, su movimiento armónico a través del espacio. Esta representación de conjunto es demasiado restrictiva y dificulta la adquisición de nuevos conceptos que pudieran permitirnos progresar hacia la comprensión del verdadero significado del mundo.
En esta visión genérica del Universo no quedan representadas aquellas manifestaciones encubiertas que forman parte de la misma Naturaleza, las cuales únicamente son percibidas cuando son contempladas desde su interior. Es diferente observar el mundo desde “fuera” que formando parte de él, como es diferente observar un hormiguero a ser uno de sus miembros, e igualmente es aplicable a la humanidad. Los hombres formamos parte del mundo y, por ende, vivimos en uno de estos objetos celestes constituyentes (la Tierra), por lo que nuestra perspectiva de observación del Cosmos la obtenemos desde su interior, inmiscuidos dentro de la propia Naturaleza. Tenemos, por tanto, el privilegio de poder contemplar estas expresiones al ser partes integrantes del Universo.
El planeta Tierra, situado en la inmensidad del Cosmos, constituye nuestro observatorio interior que se desplaza por el espacio, en el tiempo, desde el que observamos el cielo y sus manifestaciones. Una de las experiencias más gratificantes que ofrece la Naturaleza es poder observar el cielo estrellado, en silencio, contemplando su belleza y esplendor, apreciando su inmensidad, acercándonos con un telescopio a los objetos celestes y tratando de encontrar más detalles que nos permitan tener un mejor conocimiento del entorno al que pertenecemos, para comprenderlo. Su belleza es la que incitó al hombre a intentarla comprender y encontrarle significado, de donde surgieron las cuestiones filosóficas clásicas sobre el sentido de la existencia del hombre y del mundo, que finalmente evolucionaron en lo que se conoce como Ciencia.
Fenómenos de Interposición
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El lento discurrir cronométrico por el espacio sideral de los objetos que componen el Cosmos genera situaciones de confluencia entre objetos en la visual desde “nuestro observatorio”, caracterizadas porque se tratan de acontecimientos de gran belleza, únicos en el tiempo y relativos tanto a nuestro punto de observación como a la fuente luminosa (p.e., el Sol), que permiten poder admirar un modo de expresión oculto de la Naturaleza. Son los fenómenos de interposición.
Estos fenómenos se caracterizan por lo siguiente:
. Suceden en el tiempo y su modo de manifestarse dependerá de las localizaciones relativas de los objetos implicados respecto al punto de observación y la fuente luminosa, por lo que son exclusivos del momento y, a priori, no sabemos nada de lo que puedan deparar. Una vez que ha sucedido ya no puede volverse a contemplar y se habrá esfumado la posibilidad de revivir la emoción del momento previo y su evolución.
. Se originan tras una lenta aproximación de los objetos intervinientes hasta que se precipitan los acontecimientos, recuperando ambos, posteriormente, su estado inicial. Por ello, hay que estar atentos para poder observarlos y, en su caso, realizar las medidas pertinentes, según un programa que debe haberse preparado meticulosamente.
. Permiten percibir la sensación real de movimiento en los objetos del cielo. En una primera impresión, el cielo se manifiesta estático.
. No debe perderse la componente de percepción de la belleza en su observación.
Los fenómenos de interposición se clasifican en tres tipos (Ocultación, Eclipse y Tránsito), dependiendo del posicionamiento y de los tamaños aparentes relativos de los objetos intervinientes, tal y como se perciben desde el lugar de observación, y del posicionamiento relativo de la fuente luminosa que permitirá observar el suceso.
El fenómeno de Ocultación se origina cuando un objeto deja de ser observado temporalmente, parcial o totalmente, como consecuencia de la interposición de otro objeto en la visual del observador en su movimiento a través del espacio. Si la desaparición parcial o total del objeto observado es debida a su inmersión en el cono de sombra de otro objeto, que se interpone en su línea establecida con la fuente luminosa (el Sol, a efectos prácticos), el acontecimiento se denomina Eclipse. El fenómeno de Tránsito es una derivación de los dos anteriores con la circunstancia de que el tamaño aparente del objeto interpuesto es significativamente mayor que el del objeto que se interpone, simulando, vistos desde nuestra posición, como si el segundo (y/o su sombra en determinadas condiciones) deslizase o transitase sobre la superficie del primero.
Los fenómenos de interposición que se observan desde la Tierra, distribuidos según estas definiciones, son:
Ocultación |
Eclipse |
Tránsito |
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-Luna-astro -Cometa/asteroide-estrella -Planeta-estrella
-Satélite-satélite (Júpiter) -Asteroide-satélite propio -Estrella-Exoplaneta |
-de Sol -de Luna -Planeta-satélite -Satélite-satélite (Júpiter) -Estrellas binarias |
-Sol-Planetas interiores
-Planeta-satélite
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Los mecanismos de estos fenómenos se explican, con más o menos rigor, en libros y páginas web de Internet de divulgación de la Astronomía. Sin embargo, estos medios inciden poco sobre la belleza de estos acontecimientos.
Belleza en los fenómenos de interposición
La belleza es una manifestación de la Naturaleza que nos induce sensaciones y sentimientos. El concepto de belleza ha tenido una evolución histórica. Entre los antiguos, dice Bosanquet, la teoría fundamental de lo bello se vinculaba a las nociones de ritmo, simetría y armonía de las partes, es decir, con el concepto general de la unidad en la variedad, pero, entre los modernos, la nota “expresiva” adquiere una mayor prominencia. Si se reducen estos dos elementos a un común denominador, tenemos una definición concisa de la belleza como “forma y expresión” (Estrada 1988)*.
· Forma (percepción objetiva).- Incluye los aspectos formales, asociados a las nociones de ritmo, simetría y armonía de las partes.
· Expresión (percepción subjetiva).- Tiene en cuenta los sentimientos que se inducen en la persona, en su contacto con la Naturaleza.
Los fenómenos de interposición, por sus características, son únicos y exclusivos en el tiempo, por lo que generan expectación ante lo que puedan deparar. El proceso de gran belleza, observado en un telescopio, de lenta aproximación en armonía de los dos objetos intervinientes, cuya luminosidad y colorido, con frecuencia, destacan sobre un fondo oscuro o de pequeñas “lucecitas” del entorno celeste, provoca una emoción contenida, hasta que se precipita el acontecimiento, durante el cual instintivamente intentamos agudizar los sentidos para obtener el máximo de información.
Una vez que los objetos vuelven a su estado inicial, tras su alejamiento, de igual modo, progresivo, nos sentiremos relajados y satisfechos, considerándonos testigos privilegiados. El proceso habrá concluido y no puede haber marcha atrás, habiéndose esfumado la posibilidad de revivir el mismo acontecimiento con su emoción. La imagen mental de todo el proceso es lo que queda y la tendremos durante un tiempo fijamente en nuestra memoria, causa de la concentración y tensión acumulada. Los síntomas de apreciación de la belleza que se manifiestan en la observación de los fenómenos de interposición son:
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Armonía y orden de las partes.
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. Color y luminosidad.
. Entorno celeste.
.
Comprensión del acontecimiento.
. Emoción del acercamiento progresivo.
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. Singularidad.- Aumenta nuestro interés porque nos consideramos testigos privilegiados. No obstante, existen sucesos más cotidianos, como, por ejemplo, la presencia de la Luna, que pasan prácticamente desapercibidos.
La belleza forma parte intrínsecamente de la Naturaleza y su descubrimiento es una fuente de inspiración de ideas que permite ir progresivamente comprendiendo el mundo. Cuando una persona comprende una idea, siente que percibe su belleza, que se convertirá en una fuente de nuevas ideas que, a su vez, tratará de comprender, y así sucesivamente. El siguiente diagrama representa lo que se indica:
La percepción de la belleza es la que empuja el desarrollo de la actividad astronómica, y de la investigación científica, en sintonía con lo que la Naturaleza nos expresa, ya que mantiene vivo nuestro interés y motivación para seguir profundizando y desarrollando nuevas ideas. La belleza de los fenómenos de interposición ha motivado que hayan tenido una amplia aplicación en la Ciencia. Algunos ejemplos son:
- Comprobación de la Teoría de la Dinámica Celeste. Por ejemplo, mediante la comparación del tiempo en el que sucede una ocultación entre dos satélites galileanos de Júpiter (fenómenos mutuos) con la previsión de la teoría.
- Estudio de la cromosfera (corona) solar, durante un eclipse total de Sol.
- Estudio de la orografía de la Luna, a través de medidas en fenómenos de “grazing”. El fenómeno se produce cuando, observado desde determinados lugares de la Tierra, una estrella o planeta se aproxima tangencialmente al contorno lunar. De este modo, los perfiles abruptos formados por valles y montañas de los contornos norte y sur lunares generan apariciones y desapariciones sucesivas de la luz de la estrella o planeta. La anotación de los tiempos de las apariciones y desapariciones se emplea como método para tener un mayor conocimiento de la fisonomía del contorno lunar.
- Descubrimiento de anillos en planetas (p.e., de Urano), satélites en asteroides y exoplanetas. El anillo, satélite y exoplaneta ocultan o reducen la visibilidad del planeta, asteroide y estrella, respectivamente.
- Etc.
En el terreno educativo o de divulgación, los libros y páginas web actuales sobre Astronomía no reflexionan sobre la belleza y las sensaciones que podamos sentir, sino que tan sólo ofrecen conceptos y descripciones, que han ocasionado una desvinculación entre la sociedad y los avances científicos. La búsqueda de la belleza reforzaría la motivación y el interés de estudiantes y del público en general. Por ello, no debe perderse la componente de apreciación de la belleza en la observación de los fenómenos astronómicos (y en la Ciencia). La divulgación y la investigación científica han de orientarse para tratar de encontrarla como último fin.
El descubrimiento de la belleza no es inmediato, debiendo adquirirse la capacidad necesaria para percibirla a través de la Educación. En esta tarea deben participar educadores, libros de texto y divulgativos, y medios de difusión, que han de incluir en sus metodologías, reflexiones sobre las sensaciones de belleza que podamos sentir en la observación del Cosmos.
(*) ESTRADA HERRERO, D. (1988). Estética. Herder. Barcelona. 800 pág.